El viento simboliza movimiento, cambio, viaje. Es la metáfora perfecta para una cocina que no se queda fija en un solo lugar, que atraviesa fronteras y trae consigo aromas, técnicas y especias de distintos puntos del planeta. Azteca conecta directamente con las raíces mexicanas: el pueblo que dominaba Mesoamérica, gran imperio cultural y gastronómico que partía de la milpa, el maíz, el chile y el cacao como pilares. Invocar a los aztecas es anclar el proyecto en una herencia fuerte, identitaria, con sabor a raíz y tradición. En conjunto, Viento Azteca transmite la idea de un origen mexicano que viaja ligero, que no se encierra en un purismo, sino que sopla y se expande hacia otras culturas culinarias movidas por un viento de Levante y el alma Mediterránea.
UNA COCINA CONTEMPORÁNEA A MANOS DEL CHEF ANDRÉS SALAS
Viento Azteca nace de un chef con pasión por la cultura mexicana pero curiosidad universal. Como el viento que viaja sin pasaporte, su cocina lleva la base de México y se mezcla con lo que encuentra en Tailandia, Chile, Japón o cualquier rincón del mundo. Es un homenaje a la fuerza de sus ancestros, pero también a la libertad creativa de un cocinero contemporáneo.